viernes, 30 de octubre de 2009

El árbol del Fénix - Primer paso

Él se encontraba como siempre camino a casa, dos de la tarde en un 21 de diciembre, el sol pegaba en su rostro y reflejaba un extraño brillo en sus ojos y cabello, ambos de color negro; llevaba lo mismo de siempre unos jeans rotos de las rodillas, y una sudadera blanca, los tenis los mismos que todos, esos tenis blancos que están tan de moda en estos momentos, en las manos solía usar guantes, guantes de esos que dejan al descubierto los dedos del portador, en la espalda su mochila, una mochila negra en donde cabía sólo lo indispensable, nada más, un cuaderno para apuntes, uno para anotaciones propias, y su cuaderno negro, del cual nadie conocía el contenido, dos plumas, algunos lápices, dos videojuegos y sin duda alguna su reproductor de música claramente de la manzana, a veces llevaba uno que otro libro que encontrara fascinante por su contenido místico, poético o histórico, amaba ese tipo de libros en donde la historia habla de todo menos de lo que se nos ha enseñado en las aulas, libros prohibidos, míticos, y entre más viejos mejor; en el cuello llevaba el mismo símbolo de siempre, ese símbolo del cual sólo una persona conocía su significado, y en el dedo meñique izquierdo un anillo atlante, el cual según él lo mantenía protegido y a salvo de fuerzas paranormales que pudieran hacerle daño, nunca fue de los niños más populares del colegio, de hecho al gente solía tacharlo de raro o inadaptado, estandarte que a él no le creaba el más mínimo conflicto, incluso lo encontraba divertido, no necesitaba más decía él, pocos amigos cercanos, sus padres y sus audífonos, la vida le proveía todo lo demás.

Ese día en particular se encontraba encaminado con una tranquilidad inigualable, no notaba el cotidiano ruido de la ciudad de México, los autos parecían no existir, y la gente parecía más distante de lo normal, como que sobraban en el panorama artístico que configuraba su mente al pasar por los mismo lugares de todos los días, a tan sólo sus doce años de edad, se le hacía lo más cotidiano encontrarse desconectado de éste su mundo, el cual él no sentía tanto como suyo, más bien prefería esos mundo cotidianos para su persona que se encontraban en sus libros o juegos, prefería esa búsqueda constante de conocimiento, saciar sus preguntas, muchas de las cuales pocos conocían la respuesta correcta, eran preguntas sobre entes o mitos, o incluso cuestionaba mucho las bases de las iglesias, a las cuales veía como predicadores de la misma palabra, pero con severos problemas de entendimiento.

Esa tarde justo antes de llegar al parque vio un resplandor inusual en la fuente central del mismo, al acercarse para observar que lo producía sólo logro ver una especie de pequeño signo pagano formado con fuego en el agua, no sabía si lo que había visto era real o sólo producto de su imaginación, aun así estaba seguro de qué lo había visto antes en alguna parte, pero no lograba recordar en donde, por lo que acelero el paso a su habitación, para buscar dicho emblema en alguno de sus múltiples libros al respecto.

al llegar a su habitación encontró dicho símbolo, era una de las runas usadas por los Celtas, y simbolizaba la iniciación, era la runa de PERTH, él sabía que dicha runa aparecía ante los druidas cuando iban a comenzar algún viaje, ya fuera espiritual o físico, pero comúnmente se formaba en los árboles, muy pocas veces en el agua, ya que era un llamado superior, de acuerdo a lo estipulado por Myrddin en alguno de sus libros, pero no lograba entender que se refería, más bien no tenía ni la más mínima idea de que era lo que estaba por ocurrir...

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